En primer lugar, en nombre de todos los que participamos en este proyecto, queremos dar las gracias a todas las mamás que este año se han incorporado a nuestro grupo de HARA.

Pido disculpas por no haberme presentado, soy Emilia Sánchez, mamá de una alumna del cole, y voy a hacer una reflexión sobre lo que hasta ahora nos ha aportado las sesiones de “HARA”.

hara color

En la primera sesión de este año, Pepita y Diana nos hicieron una introducción sobre lo que es “HARA” para nosotros, sobre todo, para la gente nueva que no había venido a nuestras sesiones.

“Hara” es el conocimiento hacia nuestro interior. “Hara” es el camino que nos enseña como conocernos interiormente, como entender nuestro yo interno, ese yo que todos llevamos dentro y que es tan desconocido, (¡hasta ahora!), para todos nosotros. Tengo que ¡dar gracias a Dios y a todo el equipo que forma el cole!, por darnos esta oportunidad para participar en este proyecto.

¿Saber qué sentimos?, ¿Cómo sentimos y cómo manejar esas emociones? Es hoy por hoy una de las herramientas más importantes que podemos aprender a manejar y utilizar para ser mejor personas y ser más inteligentes, emocionalmente hablando.

 

 

Os voy a hacer una pregunta (perdón por mi atrevimiento) y me gustaría que lo respondieseis internamente cada uno. ¿quién creéis que es más inteligente, el que nace con un coeficiente alto (el que Dios le ha dado), o el que sabe adaptarse a todas las circunstancias de la vida? Cuánta gente hay que son muy inteligentes pero que no tienen habilidades sociales, ni empatía ni saben escuchar y menos entender al que tiene enfrente; ¡Pues bien!, de eso va ”Hara”, de saber lo que te pasa a ti por dentro y cómo manejarlo para que así puedas atender al que tienes enfrente; cómo puede ser tu hijo, tu pareja, tu vecino, etc.

Porque no es más inteligente el que tiene un coeficiente mental alto (CI), sino el que sabe dar importancia a lo que realmente lo tiene, saber buscar cada uno nuestro sitio y, sobre todo, saber escuchar.

En la segunda sesión hablamos de “cómo respetarnos a nosotros mismos”, cosa que, en la mayoría de las veces, no lo hacemos y no nos damos cuenta. Tendemos a pensar que lo que dice o piensa el otro es mejor. Esto es por nuestra falta de autoestima, nuestra falta de seguridad, nuestros miedos infundados. Todo esto, quiero que sepas, que es normal que lo tengamos porque somos humanos con nuestros defectos y nuestras virtudes; y justo esto que lo que nos hace diferente a los demás, nuestra propia identidad es lo que nos hace únicos; por lo tanto, tenemos que conocernos a nosotros mismos y saber querernos para así poder querer a los demás. Aprender a cambiar lo que no nos gusta de nosotros y mejorar día a día, con tesón y constancia, creyendo en uno mismo.

En la tercera sesión hemos visto los estados de ánimos tan fluctuantes que tenemos; y que tenemos que tener en cuenta todos los factos que influyen en ello: como puede ser el tiempo, porque la presión atmosférica influye mucho en nuestro cuerpo y porque somos parte de la naturaleza, por lo tanto, si hay cambios estacionales o de temperatura, eso siempre influye para bien o para mal; y muchas más cosas que nos influyen. La importancia que damos ¡al qué dirán!; seguir las tendencias de lo que la sociedad nos impone. En definitiva, que no siempre podemos hacer lo que queremos porque la sociedad nos lo impone. Aquí, se produjo un debate muy interesante, porque había gente que decía que no podías aislarte y tenías que dejarte llevar; y otras personas decían que se trataba de poner límites y explicar el por qué de esos límites (como puede ser límites al consumismo). Aquí se trata de aprender a decir “NO”, cosa tan importante pero tan difícil de decir. Tenemos que aprender los sentimientos que se producen ante esta palabra y cómo levantarse y resolver ese problema. Si queréis probar lo que se siente, haced la prueba: Deciros a vosotros mismo “NO” (¡no voy a hacer esto…!, ¡no voy a decir esto…!, etc.); o decir a vuestros hijos “NO”, ya sabéis cómo reaccionan, pero siempre acompañado de una explicación adecuada y coherente; nunca puedes decir: “¡no, porque lo digo yo y punto!; ¿sabéis por qué?; pues porque todos, absolutamente todos, necesitamos una explicación para calmar a nuestra mente, hasta a nosotros mismos. Se trata de saber poner los límites apropiados. ACCIÓN=REACCIÓN (quédate con esto en tu cabeza y te dará fuerzas para decir ¡NO!).

¡Bueno! Ya me despido y espero que esta humilde redacción os haya aportado algo a vuestra curiosidad e interés.

NOTA: ¡NO ES MÁS INTELEGENTE EL QUE NACE LISTO, SINO EL QUE SABE VER LAS SEÑALES DE LA VIDA!

¡APROVECHA ESTA OPORTUNIDAD Y VEN A “HARA”, TE ESPERAMOS CON LA MENTA ABIERTA!

Emilia Sánchez (Madre de una alumna de Educación Primaria)

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